El estilo no es solo ropa. Es comunicación, identidad y dirección. En este episodio de Unlock Podcast, Fer Domínguez —co-creadora de Unlock y asesora de imagen— nos guía a través de los 6 estilos universales de imagen, explicando cómo influyen en lo que proyectamos, en nuestras decisiones profesionales y en la forma en la que el mundo nos percibe. Este blog es un resumen completo y fiel del episodio, con aprendizajes accionables para que puedas identificar tu estilo y usarlo como una herramienta estratégica.
¿Qué es el estilo y por qué importa?
El estilo incluye cómo te vistes, los colores que eliges, tu maquillaje, peinado, cómo combinas prendas y hasta la profesión que eliges. Muchas veces funciona como una pista de quién eres y hacia dónde quieres ir. Incluso puede mostrar una desconexión entre lo que haces hoy y lo que realmente deseas hacer.
El estilo no es bueno ni malo. Ninguno es mejor que otro. Todos pueden estar bien llevados, medianamente llevados o mal llevados, dependiendo de si cumplen o no con los objetivos que tú quieres proyectar.
Además, los estilos pueden mezclarse y evolucionar con el tiempo, especialmente en momentos clave de la vida: cambios de carrera, maternidad, divorcio o procesos personales profundos.
Los 6 estilos universales de imagen
Grupo 1: Estilo Natural y Estilo Tradicional
Estilo Natural
Prioridad: comodidad.
Qué buscan: telas agradables, prendas que no aprieten, tallas correctas.
Qué proyectan: accesibilidad, amabilidad, cercanía, confianza.
Prendas comunes: jeans, t-shirts, prendas sueltas, chamarras, pocos tacones.
Colores: neutros, poco llamativos.
Riesgo: verse fachosa si no hay equilibrio.
Recomendaciones:
Equilibrar prendas cómodas con prendas estructuradas.
Usar accesorios para elevar el look.
Vestirse según el objetivo del día.
Rutinas de maquillaje y peinado simples y rápidas.
Estilo Tradicional
Prioridad: verse impecable.
Qué proyectan: autoridad, seguridad, seriedad, confianza.
Imagen: maquillaje cuidado, peinado perfecto, uso frecuente de tacones.
Colores: neutros.
Riesgo: verse anticuada o aburrida con el paso del tiempo.
Recomendaciones:
Integrar 1 o 2 elementos de tendencia sin forzar.
Evitar disfrazarse o imitar estilos ajenos.
Hacer cambios pequeños y sostenibles, no transformaciones drásticas.
Grupo 2: Estilo Romántico y Estilo Seductor
Estilo Romántico
Qué proyectan: ternura, confianza, cercanía.
Rasgo clave: atención al detalle.
Prendas: vestidos, encajes, flores, texturas suaves.
Riesgo: verse infantil o poco creíble profesionalmente.
Recomendaciones:
Cuidar que las prendas no parezcan infantiles.
Incorporar piezas estructuradas (blazers) en contextos profesionales.
Ajustar la imagen cuando se requiere mayor credibilidad.
Estilo Seductor
Qué proyectan: seguridad, poder, atractivo.
Prendas: vestidos, faldas, escotes, tacones.
Imagen: maquillaje y peinado muy cuidados.
Actitud: no les incomoda llamar la atención; les gusta.
Fortaleza principal: «Gran seguridad personal, presencia y magnetismo.»
Grupo 3: Estilo Dramático y Estilo Creativo
Estilo Dramático
Qué buscan: impacto visual.
Prendas: estructuradas, statement pieces, contrastes fuertes.
Colores: desde todo negro hasta combinaciones muy intensas.
Riesgo: verse agresiva o poco accesible.
Recomendaciones: Suavizar el look cuando se busca mayor conexión o comunicación.
Estilo Creativo
Rasgo clave: romper reglas.
Qué hacen: combinaciones inesperadas, juego con prendas, colores y accesorios.
Riesgo: saturar visualmente y distraer del mensaje.
Recomendaciones: Simplificar el look en espacios donde el foco debe estar en el mensaje (conferencias, talleres).
Estilo y vocación profesional
Natural: conexión con personas, causas, naturaleza, bienestar.
Romántico: psicología, docencia, acompañamiento.
Tradicional: roles estructurados, optimización, organización.
Seductor: ventas, networking, liderazgo visible.
Creativo y Dramático: arte, cine, música, diseño, creación.
Integración por fases
🔸 Fase de Inversión (Siembra)
Identificar tu estilo te ayuda a entender tu esencia y motivación inicial, sembrando claridad sobre quién eres y qué quieres proyectar.
🔸 Fase de Activación (Estrategia)
El estilo se convierte en una herramienta para tomar decisiones conscientes sobre tu imagen en juntas, proyectos y planes estratégicos.
🔸 Fase de Conexión (Visibilidad)
Usar tu estilo de forma intencional te permite comunicar mejor, conectar con otros y atraer oportunidades alineadas a ti.
🔸 Fase de Integración (Optimización)
Cuando tu imagen está alineada a tus metas, optimizas energía, coherencia y resultados, sin forzar cambios que no se sostienen.
